miércoles, 27 de octubre de 2010

Trenes a reacción.


A finales de la década de los años 60 del siglo pasado se hicieron pruebas que consistían en acoplar motores a reacción a máquinas de tren convencionales aunque adaptabas para tales experimentos. Era una época en la que casi todo era susceptible de ser propulsado a reacción (también barcos) y si a alguien se le antojaba también estaba a la orden del día probar a añadir algo atómico –aunque no fue este el caso. Entonces el transporte por tren andaba de capa caída debido a la generalización de las autopistas y del transporte aéreo y el consorcio de trenes de Nueva York quiso relanzar el que hasta entonces había sido el medio de transporte preferido para largas distancias.

Uno de los prototipos de estos peculiares trenes de alta velocidad, el M-497, se construyó utilizando una máquina de propulsión diésel convencional. Se le añadieron dos motores a reacción General Electric J-47-19, que eran los mismos que se utilizaban para impulsar el bombardero Convair B-36 –el mismo que a la postres se utilizó en su día para las pruebas de un bombardero propulsado por energía atómica. El diseño de las estructura que soportaba los motores contemplaba la posibilidad de colocarlos tanto en la parte posterior de la máquina como en la parte delantera, que es donde finalmente quedaron colocados dándole un peculiar aspecto al engendro al que los ingenieron llamaban “Black Beetle” (Escarabajo Negro).

Durante las pruebas de ensayo el tren M-497 “Black Beetle” batió el récord de velocidad sobre raíles en EE.UU. al alcanzar la nada despreciable velocidad de 295,88 Km/h.




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